Módulo 03 de 15
Herramientas de corte
Qué herramienta va para cada trabajo, de qué está hecha y por qué se rompe.
Unos 30 minutos
Lo que vas a ver
- Cortadores de punta, de bola y de radio
- Planeador, chaflanador y spot drill
- Cola de milano y ranura en T
- Acero rápido, carburo e insertos
- Número de filos y qué cambia
- Recubrimientos
- Cuándo una herramienta ya se acabó
El de siempre
El cortador vertical y su punta
El cortador vertical, o end mill, es la herramienta que más vas a usar, y se elige primero por su punta, porque la punta es lo que queda impreso en la pieza. Lo que el plano pide en el fondo y en las esquinas decide cuál puedes usar, no al revés.
- Punta recta
- La esquina es de 90° viva. Va para carear, abrir cajas con fondo plano, contornear y ranurar. Es el que más vas a usar, y su esquina es lo primero que se desportilla.
- De radio
- Igual que el de punta recta pero con un radio en la esquina. Ese radio reparte la carga en vez de concentrarla en un filo vivo, así que aguanta mucho más. Es el de desbaste por excelencia, siempre que el plano permita ese radio en el fondo.
- De bola
- La punta es media esfera. Es el único que sigue una superficie curva sin dejar escalones, así que va para moldes, cavidades y todo lo que sea 3D. En plano trabaja mal: el centro de la bola tiene velocidad de corte cero.
La esquina interior manda
Lo demás del carro
Las otras herramientas que vas a montar
El cortador vertical hace la mayoría del trabajo, pero no todo. Estas seis las vas a montar en tu primera semana, y cada una existe porque hay algo que el cortador vertical no puede hacer.
- Planeador · la cebolla
- Cuerpo grande con insertos atornillados, de dos pulgadas para arriba. Es lo primero que entra a un bruto, porque cubre mucho ancho por pasada y deja la cara plana y a medida. Los insertos a 45° empujan buena parte de la fuerza hacia abajo, contra la mesa, así que tratan mejor a las piezas débiles; los de 90° dejan la pared a escuadra con la cara. Cuando se gastan cambias las plaquitas, no la herramienta.
- Chaflanador
- Punta cónica para romper filo, hacer el chaflán que pide el plano y avellanar para tornillo de cabeza plana. Cuidado con el ángulo: la herramienta se nombra por su ángulo incluido, o sea el total de la punta, mientras que el plano casi siempre pide el chaflán por lado. Un chaflán de 45° se hace con una herramienta de 90° incluido.
- Spot drill · puntear, spotear
- Broca corta y gorda, y por eso rígida. No hace el barreno: hace la marca cónica que guía a la broca larga para que entre donde debe y no se pasee sobre la superficie. Es un segundo de trabajo que te ahorra barrenos chuecos y brocas rotas.
- Machuelo · macho
- Corta la rosca dentro de un barreno que ya taladraste al diámetro correcto. Los hay cónicos para arrancar, semicónicos de uso general, de fondo para roscar hasta abajo en un barreno ciego, y de formado, que no cortan sino que empujan el material para formar la rosca. Es lo más fácil de romper dentro de una pieza casi terminada, y por eso tiene módulo propio más adelante.
- Cola de milano · dovetail
- Corta un canal en ángulo que queda más ancho abajo que arriba. Sirve para guías deslizantes y, sobre todo, para las mordazas que sujetan una pieza mordiéndola por un escalón chiquito, dejando libres las cinco caras restantes.
- Ranura en T · T-slot
- Un disco de corte al final de un cuello delgado. Hace las ranuras en T de las mesas de máquina, de donde le viene el nombre, y cualquier canal interno más ancho que su propia entrada.
El spot drill tiene que ser más abierto que la broca
Las ranuras que no salen de una pasada
La cola de milano y la ranura en T tienen algo en común que las hace especiales: el fondo es más ancho que la entrada. Ninguna herramienta puede cortarlas de un jalón, porque para llegar al fondo hay que pasar por una entrada más angosta que la propia cabeza del cortador.
Siempre son dos pasos: primero abres el canal recto con un cortador vertical, y después entras con el de cola de milano o el de ranura en T, que baja por ese canal y ensancha el fondo. Los dos son de lo más frágil que vas a montar, porque el cuello que aguanta la cabeza es delgado a fuerza. Avance suave, pasadas chicas y la viruta bien sacada: si la viruta se queda abajo, no tiene por dónde salir.
Cómo se pide
Las medidas de una herramienta
Cuando pidas o busques un cortador, estas son las medidas que te van a preguntar. Vale la pena saberlas de memoria porque también son las que necesita el CAM.
- Diámetro de corte — el ancho que quita. Es la medida con la que se nombra la herramienta.
- Largo de corte — hasta dónde llegan los filos. Es la profundidad máxima que puede cortar de un jalón.
- Largo total — de punta a punta. Junto con el porta define cuánto sobresale.
- Mango — la parte lisa que agarra el porta. No siempre mide igual que el diámetro de corte.
- Radio de esquina — si lo trae, va en el pedido: un Ø10 R1 no es lo mismo que un Ø10 de punta recta.
La salida es la medida que más se descuida
De qué está hecha
Acero rápido, carburo e insertos
Todo el material de herramienta se mueve entre dos cosas que se pelean: dureza y tenacidad. Lo duro aguanta el calor y conserva el filo, pero se rompe. Lo tenaz aguanta el golpe, pero se desafila rápido. No existe el material que gane en las dos.
- HSS · Acero rápido
- Tenaz: aguanta golpes, vibración y máquinas con juego sin romperse. A cambio corta despacio y pierde filo en cuanto se calienta. Sigue siendo la opción sensata en máquina manual o cuando la sujeción no es de fiar.
- Carburo · Metal duro
- Mucho más duro y aguanta el calor, así que corta a varias veces la velocidad del acero rápido. A cambio es frágil: si la herramienta vibra, si la pieza se mueve o si le pegas al entrar, se rompe en lugar de doblarse. Es lo estándar en CNC.
- Insertos · Plaquitas intercambiables
- El filo es una plaquita atornillada al cuerpo. Cuando se gasta giras la plaquita a otra esquina o la cambias, y el cuerpo sigue trabajando años. A partir de cierto diámetro sale mucho más barato que tirar el cortador completo.
La consecuencia práctica: el carburo te da producción, pero solo si todo lo demás está firme. Una prensa mal apretada, una herramienta muy salida o una pieza que se mueve convierten la ventaja del carburo en herramienta rota. Si algo del montaje no te da confianza, el acero rápido perdona más.
Cuántos filos
El número de filos y el espacio para la viruta
Más filos suena siempre mejor: más cortes por vuelta, más avance, mejor acabado. El problema es que cada filo se come espacio del canal, y ese canal es por donde tiene que salir la viruta. Si la viruta no sale, se vuelve a cortar, se calienta y te rompe la herramienta.
- 2 filos — aluminio y plásticos, que hacen viruta larga y abundante. El canal grande es lo que evita que se empaque.
- 3 filos — el término medio que hoy domina en aluminio: casi el espacio del de dos con un filo más de avance.
- 4 filos o más — acero e inoxidable, donde la viruta sale corta y lo que quieres es rigidez y acabado.
El error que cuesta herramientas
El color
El recubrimiento no es adorno
El color de una herramienta te dice con qué está recubierta, y el recubrimiento decide en qué material trabaja bien. Es una capa de micras que reduce el rozamiento y protege el filo del calor.
- TiN · Dorado
- El clásico de propósito general. Mejora la vida de una herramienta de acero rápido sin complicaciones.
- TiCN · Gris azulado
- Más duro que el TiN y resbala mejor. Va bien en acero e inoxidable a velocidad moderada.
- TiAlN / AlTiN · Violeta o negro
- Al calentarse forma una capa de óxido que protege el filo, así que rinde más mientras más caliente trabaja. Para acero, inoxidable y corte en seco.
- DLC / diamante · Gris oscuro
- Para aluminio, cobre, grafito y composites. Evita que el material se pegue al filo.
- Sin recubrir · Pulido
- Filo pulido y canal liso. En aluminio suele ganarle a cualquier recubrimiento porque la viruta se desliza y no se queda pegada.
Recubrimiento de acero en aluminio: no
Y algo que conviene tener claro desde el principio: el recubrimiento alarga la vida de una herramienta bien usada. No compensa una velocidad equivocada, una sujeción floja ni falta de refrigerante.
El final
Cuándo una herramienta ya se acabó
Una herramienta casi nunca se muere de golpe: avisa. Lo que hay que aprender es a leer el aviso, porque cambiarla a tiempo cuesta una herramienta y cambiarla tarde puede costar la pieza, el porta y la tarde entera.
- El acabado empeora de un momento a otro, o aparece rebaba donde antes no había.
- El corte cambia de sonido: chilla, zumba distinto o empieza a castañetear.
- La carga del husillo sube con los mismos parámetros de siempre.
- La viruta cambia de color, se hace polvo o sale azul cuando antes salía plateada.
- La medida se corre poco a poco pieza tras pieza, casi siempre dejando material de más.
- El filo se ve brillante en vez de mate: esa banda brillosa es desgaste de flanco.
Conviene distinguir dos finales distintos. El desgaste es gradual y esperado: el filo se redondea de tanto trabajar y llega su momento. El desportillado es un pedazo que se desprende de golpe, y eso no es vida cumplida, es un síntoma: entraste muy rápido, había vibración, la pieza se movió o volviste a cortar viruta vieja. Si una herramienta nueva se desportilla, no pidas otra igual todavía; revisa primero qué pasó.
Antes de pasar al siguiente módulo
Material de capacitación propio de Sonora Precision. Cada máquina y cada control tienen sus particularidades: el manual del fabricante manda sobre lo que leas aquí, y nada de esto sustituye la supervisión de alguien con experiencia en piso.
